Te despiertas, bostezas, arrastras los pies hasta el baño, mientras te cepillas  miras en el espejo y ves músculos flácidos, una cara cansada que lavas deseando no tener ojeras, te metes a la ducha y mientras te bañas, notas como gotas  corren por una pancita que amenaza en convertirse en panzota. Pero mientras el agua se desliza por tu rostro el gesto resignado cambia porque decides hacer  algo al respecto. Harás ejercicio. 

Ese día llegas al trabajo con gesto enérgico, tus compañeros notan el cambio y  se preguntan a qué se debe pero no dices nada, en las pausas del trabajo buscas gimnasios y al salir, visitas uno al que te apuntas y decides empezar al día  siguiente. 

Despiertas de madrugada y vas al gimnasio. Pasas el día en el trabajo con  agujetas y bostezando. 

Al día siguiente suena la alarma, te intentas levantar pero no aguantas las  agujetas, recuerdas la ilusión que te hacía lucir abdominales en la playa, te miras  la panza, piensas en ese cuerpo torneado que tanto te gustaría tener, te tocas la  panza, decides que no está tan mal y apagas la alarma para dormir al menos una hora más. 

Fracasaste en tu firme intención de ponerte en forma. 

El entrenamiento es un habito que todos deberíamos tener pero no es tan  sencillo como simplemente decidir hacer ejercicio; somos animales de  costumbres y entrenar rompe nuestra zona de confort por lo que antes de  convertirse en habito, debemos actuar con disciplina e inteligencia el suficiente  tiempo para convertir el ejercicio en un habito. A continuación te daremos una  serie de consejos que te ayudarán a empezar y perseverar en el entrenamiento:

 

Establece una meta final 

Si sabes a donde vas, es mucho más fácil llegar. La vida es un viaje y nosotros  decidimos como recorrerlo; cuando establecemos metas dirigimos nuestros  esfuerzos a conseguirlas, podrán aparecer obstáculos en el camino pero si la  meta es suficientemente valiosa entonces encontraremos la manera de  alcanzarla. Por eso es imprescindible que escojas una meta que te motive en lo  más intimo, para algunos podría ser tener abdominales marcados pero para  muchos una mejor meta es tener una vida plena y llena de salud. 

Establece metas a corto y mediano plazo 

Todos los logros en la vida se alcanzan con constancia y dedicación, puedes  tener el mayor de los talentos pero si no aprendes a dominarlo serás siempre  uno más. Cuando fijas una meta, debe ser ambiciosa pero alcanzable; mientras 

más alto aspires, más alto llegarás si en el ascenso eres capaz de tomarte un  momento para mirar lo que has logrado. Para eso son las metas a corto y  mediano plazo. Cuando alcances una sabrás que tu esfuerzo ha valido la pena y  tendrás la confianza que te permitirá alcanzar la siguiente, y así, de meta en  meta, alcanzarás la cima. 

Establece una estrategia para alcanzar tus metas 

Todos somos distintos; así como tu cuerpo es único, tu mente también lo es. Eso  significa que para alcanzar el éxito debes conocerte y buscar la estrategia  adecuada en base a tus debilidades y fortalezas. 

En mi caso, tras varios intentos entendí que el gimnasio no es para mí, con el  tiempo descubrí que hacer largas caminatas me ayudan a despejar la mente,  progresivamente empecé a ir hacia zonas de entrenamiento y ahora cuando  

paso por ellas aprovecho y hago unas cuantas repeticiones de ejercicios de  pecho y brazos. Es decir, cree una estrategia viable para alcanzar mis metas. 

Sé Realista. 

Puedes y debes aspirar alto, pero es imprescindible entender que no existen  atajos para lograr tus metas. Si pretendes ascender el Everest, debes prepararte,  ir alcanzando cimas más sencillas hasta que puedas intentar el ascenso, de no  hacerlo así, el Everest te parecerá imposible y no valdrá la pena ni siquiera  intentar subir al tercer piso por la escalera. O lo que es igual, apagarás la alarma  y seguirás durmiendo. 

Encuentra una actividad que te resulte placentera. 

Afortunadamente para muchos el gimnasio no es la única manera de ejercitar,  hay multitud de deportes que puedes probar hasta que des con uno que te  motive y se ajuste a tus circunstancias; puedes intentar deportes al aire libre  como el senderismo, probar con la natación, el crossfit, el tenis o los deportes de equipo; realmente no importa cual sea mientras te guste, te haga sentir bien y  motive a seguir entrenando para así alcanzar tus metas.  

No Busques ni aceptes excusas. 

Tienes metas y una estrategia, ahora ponte manos a la obra y empieza a trabajar. Durante un tiempo, ejercitar te parecerá un enorme sacrificio y tu mente buscará excusas para no hacerlo, pero si entrenas sin excusas durante el suficiente  tiempo el ejercicio se convertirá en un habito haciéndose cada vez más fácil y  placentero, al punto en que entrenar se convertirá en una de tus actividades  favoritas. 

Busca Compañía: 

Tener compañeros de entrenamiento puede ser una excelente manera de  motivarte en tu entrenamiento y evitar que abandones prematuramente.  Piénsalo, si tienes un compromiso, quedarse en casa deja de ser una opción pues corres el riesgo de quedar mal e incluso, perder una amistad. Y no es solo esto, 

la compañía hará que el ejercicio sea más entretenido e incluso, pueden empezar una sana competencia que mejore el desempeño de ambos. 

No Sobreentrenes: 

Muchas veces cometemos el error de abusar del ejercicio cuando empezamos a  entrenar, el entrenamiento debe ser progresivo para evitar lesiones y preparar a  nuestro cuerpo para una actividad física más intensa. 

Empezar poco a poco evitará molestias como agujetas, conocerás tus limites y  será un proceso más placentero. También puedes ayudar un poco a tu cuerpo  con suplementos como la creatina Crea-Go que mejora tu desempeño en el  entrenamiento o a recuperarte más rápido del esfuerzo con Go-Recovery de  GoFood®

Recuerda, la vida está llena de altibajos y es legitimo fracasar de vez en cuando.  No somos perfectos y a veces nuestra disciplina flaquea pero no debemos  darnos por vencido, para alcanzar nuestras metas debemos levantarnos cada  vez que caemos y perseverar en el entrenamiento es una manera de garantizar  nuestra salud en el futuro. 

Si aún no empiezas a hacer ejercicio esperamos que estos consejos te ayuden a  perseverar y convertir el entrenamiento en un habito, pero si ya lo haces,  comparte tus experiencias y consejos; toda experiencia es válida y estamos  seguros que entre todos podemos aprender y usar este conocimiento para  mejorar. 

Fija tu meta, escala tu Everest y cuenta con nuestra ayuda en el camino.