Verano, sinónimo de calor, playas y diversión. Todos los años suele repetirse un  ciclo, acumulas unos kilitos de más en las fiestas de fin de año y te propones  perderlos antes de verano; entonces el ajetreo, las complicaciones del día a día y la pereza conspiran para que dejes tu rutina de ejercicio y en verano te ves con  esos kilitos de más que te habría encantado perder. 

Si te ha pasado, seguramente has tomado algunas decisiones que no fueron las  correctas o simplemente cometido errores involuntarios que te alejaron de tu  objetivo. Pero no hay que sentirse culpable ni desfallecer en el intento, es hora  de evaluar objetivamente lo que has hecho y buscar mejorar. 

Veamos cómo puedes optimizar la manera en que entrenas para ajustarla a una  vida ajetreada: 

Evalúa tu rutina: 

El día tiene 24 horas de las cuales 8 deberían destinarse al descanso y 8 al  trabajo (algunos más, algunos menos) lo que “nos deja 8 horas” que deberíamos usar para distraernos, compartir con la familia y perfeccionarnos a nosotros  mismos. 

Habrás notado las comillas, están ahí porque casi nunca disponemos de esas  supuestas ocho horas; perdemos tiempo en el trafico, haciendo las compras,  mirando pantallas sin necesidad ni beneficio alguno y en otras pequeñas  actividades que hacemos sin siquiera percatarnos. “El diablo está en los detalles” 

Ahora bien, ¿Qué mejor manera de disponer de más tiempo para tu rutina de  entrenamiento que dejar de hacer cosas que no aportan nada y muchas veces te hacen mal? 

 

Evita lo prescindible: 

Después de tomarte un momento para evaluar tu rutina seguro te sorprenderás  del tiempo que pierdes en actividades sin provecho ni beneficio; ahora que lo  sabes es hora de aplicar un poco de sentido común y disciplina para convertir  esas horas perdidas en tiempo de util. 

No es cuestión de desaparecer de las redes sociales o lanzar el móvil a la  papelera, tampoco dejar de hacer compras o aislarse de amigos y familia, es  simplemente elegir mejor que hacer con tu tiempo y buscar alternativas que  eviten desperdiciarlo. 

Si tu rutina de entrenamiento consiste en ir al gimnasio tras salir del trabajo  estarás haciendo lo que muchos hacen en la hora pico; perderás tiempo dos  veces, primero por el trafico y después, porque habrá más gente en el gimnasio 

y seguramente deberás esperar para usar alguna maquina; ¿Qué tal si haces  ejercicios con mancuernas en casa?, ¿Por qué no entrenas al mediodía? 

¿Cómo ahorrar más tiempo?, ¿Has notado el tiempo que inviertes cocinando?  Por ejemplo, también puedes ahorrar mucho si compras productos sanos ya  preparados como las salsas de GoFood®. 

Que cada minuto cuente: 

El entrenamiento no debe alargarse demasiado para que sea efectivo, la OMS  recomienda al menos 30 minutos de actividad física al día y esto lo puedes  hacer de maneras que seguramente no te has imaginado. 

Hay una historia que dice que Bruce Lee hacía 100 contracciones abdominales  cada vez que se detenía en un semáforo; no sabemos si es verdad o un mito  urbano pero la anécdota puede darte una idea de como podrías hacer ejercicio  sin que el tiempo sea limitante. 

Dependiendo de tu nivel de experticia puedes ir sumando minutos de  entrenamiento realizando actividades que normalmente evitas; puedes subir  escaleras en vez de tomar el ascensor, sustituyendo una rutina de ejercicios  suave de una hora a una muy intensa de quince minutos o comprobando si se  pueden hacer 100 abdominales en el tiempo que cambia un semáforo. 

Recuerda que todo es valido para que el tiempo no sea un obstáculo insalvable  para entrenar. 

Un ejemplo un tanto cómico pero: ¿Has intentado contraer los glúteos  mientras subes escaleras? 

La constancia y la paciencia son tus aliadas: 

Cada vez que entrenas produces resultados, solemos pensar que mientras más  tiempo dedicamos al entrenamiento, mejores resultados tendremos. 

Pero este razonamiento no es del todo correcto, el tiempo influye, la manera de  entrenar también y la constancia con la que se haga aún más; los resultados  pueden ser tan buenos o mejores realizando pequeños entrenamientos durante  un largo periodo de tiempo que realizando actividades intensivas durante  periodos más cortos. 

Es decir, puedes dedicar gran parte de tu tiempo libre a hacer ejercicio pero si  esto no es sostenible en el tiempo abandonarás y perderás los avances que con  tanto sacrificio obtuviste, así que más vale empezar con calma, ser constantes y  tener paciencia para lograr los resultados que esperas. 

Sé Realista: 

Casi nadie tiene el tiempo, la genética y la dedicación para convertirse en  referencia del fitness y tampoco es necesario. El entrenamiento y el deporte  debe ser entendido como un medio para el perfeccionamiento personal que  incluye la estética pero no se reduce a ella; apunta a la salud y al bienestar. 

Sigue estos consejos y notarás que aprovecharás mejor tu tiempo,  progresivamente mejorarás tu vida en general y podrás escalar tus 

entrenamientos en tiempo e intensidad; si tomas consciencia de tus malos  hábitos y tomas consistentemente mejores decisiones aumentará tu bienestar; si la estética es tu motor, síguelos igual pues seguro te verás mejor. Recuerda que  no todo el mundo puede tener abdominales marcados y nalgas de acero ni falta  que hace, si lo piensas, la Venus de Boticelli es igual o más bella que cualquier  actriz de Hollywood; por algo es imperecedera. 

Por último y no menos importante, hacer ejercicio es importante pero se debe  hacer con sensatez para evitar posibles lesiones, así que tomalo con calma, hazlo progresivamente y asesorate para que poco a poco encuentres el entrenamiento que mejor se ajuste mejor a tu día a día, gustos y condición física, la creatividad  es tu aliada siempre que la ejerzas con prudencia. Seguro que ya tienes nuevas  ideas; ¿Por qué no las compartes?